Todo empezó con 17 olivos y un tío con mucha actitud.

El abuelo
«Mi abuelo nunca habló de marca. Ni de estrategia. Ni de posicionamiento. Hablaba de hacer las cosas bien. Qué aburrido. Y qué razón tenía.»

El padre
«Mi padre cogió lo que el abuelo dejó y lo mantuvo vivo. Sin pedir aplausos. Sin Instagram. Solo trabajando. Hay que tenerlos.

El de ahora
«Yo solo intento no cagarla. De momento vamos bien.»
Por qué se llama El Pariente
Los primos de su mujer, cada vez que lo veían llegar a las reuniones familiares, soltaban lo mismo:
«¡Ahí viene nuestro pariente!»
Con el tiempo dejó de ser un apodo. Se convirtió en una forma de ser. Cercano. De los que aparecen. De los que no fallan.
Así que cuando llegó el momento de ponerle nombre al aceite, no había mucho que pensar. El Pariente. Qué otra cosa iba a ser.
— y aquí seguimos.
De una historia que empezó con 17 olivos y una decisión con más actitud que recursos.
Porque hay quienes heredan tierras.
Y hay quienes heredan una forma de mirar la vida
